Tallada a mano, el cuarzo rosa Nintai de Diana Piriz, cuenta con un surco central especialmente diseñado para colocar el dedo.
Su origen se remonta a antiguas prácticas de meditación táctil, basadas en la idea de que el contacto repetitivo con la piedra ayuda a desviar la mente de pensamientos ansiosos y a centrar la atención en la sensación física del momento.
El gesto consciente de frotar el pulgar sobre la hendidura favorece la relajación, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, y promueve una sensación de equilibrio y serenidad.
También puede utilizarse como apoyo en momentos que requieren creatividad, escritura o concentración.
Gracias a su tamaño práctico, puedes llevarla en el bolsillo o en el bolso y utilizarla siempre que necesites reconectar contigo misma: basta con sostenerla entre el pulgar y el índice y dejar que el movimiento repetitivo te devuelva al ahora.
El cuarzo rosa es tradicionalmente asociado con el amor propio, la paz interior y la calma emocional, convirtiendo esta piedra en un símbolo de autocuidado y conexión personal.
Al tratarse de un mineral natural, cada pieza es única, pudiendo presentar ligeras variaciones de color y textura, lo que la hace aún más especial.
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