¿Por qué el cabello se daña tanto en verano?
Durante los meses de verano, el pelo está expuesto a una combinación de factores que lo ponen a prueba día tras día.
Por un lado, el sol actúa como un secador gigante: abre la cutícula del cabello y degrada la queratina, la proteína que le da fuerza y estructura. ¿El resultado? Una fibra capilar más frágil, con menos brillo y más tendencia a romperse.
Si a esto le sumamos la sal del mar, que reseca muchísimo, deja el pelo áspero y con aspecto “estropajoso”, la cosa se complica. Y como no podía faltar, el cloro de las piscinas tampoco ayuda: arrastra los aceites naturales que protegen la fibra y, en cabellos teñidos, incluso puede alterar el color (¡hola, reflejos verdosos en las rubias!).
Además, el calor y los lavados más frecuentes hacen que el pelo pierda aún más hidratación y se vuelva encrespado, apagado y sin vida. Por eso, es normal que al final del verano notes tu melena más seca, con puntas abiertas y difícil de manejar.
La buena noticia es que todo este daño tiene solución. Con una rutina de cuidado específica, tu pelo puede recuperarse y volver a estar suave, brillante y fuerte. En este blog te contamos paso a paso cómo hacerlo, con productos que lo hidratan, reparan y devuelven la vitalidad perdida.