5. Extras que marcan la diferencia
Hay productos que pueden ayudarte enormemente a mantener la piel grasa equilibrada, mate y cuidada a largo plazo.
Uno de los más efectivos son las mascarillas purificantes, especialmente las que contienen ingredientes como arcilla verde, blanca o caolín, así como carbón activo. Este tipo de tratamientos ayudan a absorber el exceso de sebo, limpiar los poros en profundidad y reducir visiblemente los brillos. Lo ideal es usarlas una o dos veces por semana, según la sensibilidad de tu piel.
No puedes quedarte sin probar: Mascarilla limpiadora BBO-Song Pink Clay & Rose Pore de Ondo Beauty | *Poremizing* - Mascarilla facial clarificante de SKIN1004 | Mascarilla facial minimizadora de poros de Frudia.
Los sérums ligeros con activos específicos son otro gran complemento, sobre todo en la rutina de noche. Ingredientes como la niacinamida y el zinc ayudan a equilibrar la producción de grasa, calmar rojeces y mejorar la textura de la piel. Los retinoides suaves, como el retinol o sus derivados, pueden ser muy útiles para pieles con tendencia acneica o poros obstruidos, siempre introduciéndolos poco a poco y con buena hidratación.
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Durante el día, también puedes contar con productos de retoque rápido, como los papelitos antibrillos, que absorben el sebo sin alterar el maquillaje, o los sprays matificantes, perfectos para sellar tu look y mantener un acabado fresco durante horas.
Si tienes eventos especiales, cambios hormonales o días más calurosos, estos aliados pueden marcar la diferencia entre una piel grasa descontrolada y una piel equilibrada, sin renunciar a la comodidad ni al glow natural.
Y aunque no sean imprescindibles para todos los días, sí pueden ayudarte a personalizar tu rutina y responder a las necesidades específicas de tu piel en cada momento.