¿Sientes que tu pelo se queda seco aunque uses mascarilla? ¿Notas que algunos productos te apelmazan demasiado? ¿Tu melena se encrespa con facilidad o tarda muchísimo en secarse? Puede que la respuesta esté en la porosidad del cabello.
La porosidad es una de esas características capilares que muchas veces pasamos por alto, pero que puede cambiar por completo la forma en la que entendemos nuestra rutina. Saber si tienes porosidad baja, media o alta puede ayudarte a elegir mejor tus mascarillas, acondicionadores, aceites, sérums, leave-in y tratamientos capilares.
No todos los cabellos absorben y retienen la hidratación igual. Por eso, un producto que a una persona le deja el pelo suave y brillante, a otra puede dejarle sensación pesada, seca o encrespada.
En esta guía te contamos qué es la porosidad del cabello, cómo saber cuál tienes y cómo adaptar tu rutina capilar para que tu pelo se vea más suave, manejable y bonito.
Porosidad del cabello: qué es, tipos y cómo cuidar tu pelo según la tuya
1. Qué es la porosidad del cabello
La porosidad del cabello es la capacidad que tiene el pelo para absorber y retener agua, hidratación y productos capilares. Es decir, nos ayuda a entender cómo se comporta la fibra capilar cuando aplicamos champú, mascarilla, acondicionador, aceite, sérum o cualquier tratamiento.
Para entenderlo mejor, hay que hablar de la cutícula capilar. La cutícula es la capa externa del cabello y está formada por pequeñas “escamas” que pueden estar más cerradas o más abiertas.
Cuando la cutícula está más cerrada, al cabello le cuesta absorber los productos, pero también suele perder menos hidratación. Esto se asocia con la porosidad baja.
Cuando la cutícula está más abierta, el cabello absorbe rápido, pero también pierde la hidratación con más facilidad. Esto suele relacionarse con la porosidad alta, muy habitual en cabellos dañados, decolorados, teñidos o castigados por calor.
La porosidad puede venir determinada por la genética, pero también puede cambiar con el tiempo. La decoloración, los tintes, el uso frecuente de planchas o secadores, la exposición al sol, el cloro, la sal o los tratamientos químicos pueden alterar la cutícula y hacer que el cabello se vuelva más poroso.
Por eso, conocer la porosidad de tu pelo es clave para elegir productos que realmente encajen con sus necesidades.


2. Tipos de porosidad del cabello
Porosidad baja
El cabello de porosidad baja tiene la cutícula más cerrada. Esto significa que puede costarle absorber el agua y los productos capilares.
Este tipo de cabello suele necesitar texturas ligeras, productos que no saturen y una buena limpieza para evitar acumulación. Los acondicionadores suaves, leave-in ligeros y brumas capilares pueden funcionar muy bien.
Porosidad media
El cabello de porosidad media suele ser el más equilibrado. Absorbe la hidratación con facilidad, pero también consigue retenerla mejor que un cabello de porosidad alta.
En este tipo de pelo, lo ideal es mantener un equilibrio entre hidratación, nutrición y reparación. Puedes alternar mascarillas hidratantes, acondicionadores nutritivos y tratamientos reparadores según cómo notes tu melena.
Porosidad alta
El cabello de porosidad alta tiene la cutícula más abierta. Esto hace que absorba los productos y el agua rápidamente, pero también que pierda la hidratación con facilidad.
Suele notarse más seco, encrespado, áspero, apagado o frágil. Es muy común en cabellos decolorados, teñidos, dañados por calor o expuestos con frecuencia al sol, cloro o sal.
Este tipo de cabello necesita rutinas más nutritivas y reparadoras.
3. Cómo saber qué porosidad tiene tu pelo
Para saber qué porosidad tiene tu cabello, lo más importante es observar cómo se comporta en tu día a día. Más que fijarte en una sola prueba, conviene prestar atención a varias señales.
Si tu pelo tarda mucho en mojarse, tarda mucho en secarse y los productos suelen quedarse en la superficie, probablemente tengas porosidad baja. También puede que notes el cabello pesado con facilidad cuando usas aceites, mantecas o mascarillas muy densas.
Si tu cabello absorbe bien los productos, se mantiene hidratado durante varios días y responde de forma equilibrada a la mayoría de tratamientos, puede que tengas porosidad media.
Si tu pelo se moja muy rápido, se seca rápido, se encrespa con facilidad y pierde la hidratación poco después de aplicar productos, puede que tengas porosidad alta. También suele notarse más áspero, seco o quebradizo.
Seguro que has oído hablar del test del vaso de agua para medir la porosidad del cabello. Consiste en poner un pelo limpio en un vaso con agua y observar si flota, queda en medio o se hunde. Aunque es una prueba muy popular, no siempre es definitiva, porque puede verse afectada por restos de producto, grasa, grosor del cabello o incluso por cómo se ha recogido la muestra.


4. Cómo cuidar el cabello según su porosidad
Adaptar la rutina a la porosidad puede ayudarte a que el pelo se vea más suave, brillante y manejable.
Si tienes porosidad baja, evita saturar el cabello con productos muy pesados. Apuesta por champús ligeros, acondicionadores suaves, leave-in poco densos y mascarillas que no dejen sensación grasa. También es importante limpiar bien el cuero cabelludo y los largos para evitar acumulación de producto. Aplicar los tratamientos con el pelo húmedo puede ayudarte a conseguir mejor resultado.
Si tienes porosidad media, tu objetivo principal es mantener el equilibrio. Alterna hidratación, nutrición y reparación según las necesidades de tu melena. Puedes usar mascarilla de forma regular, acondicionador en cada lavado y protector térmico si utilizas secador, plancha o tenacillas. La clave está en no descuidarlo para evitar que se vuelva más poroso con el tiempo.
Si tienes porosidad alta, tu rutina debe centrarse en hidratar, nutrir, reparar y sellar. Las mascarillas nutritivas, tratamientos reparadores, leave-in, sérums y aceites capilares pueden ser grandes aliados. También conviene reducir el uso de calor, proteger el cabello del sol y evitar procesos agresivos si el pelo ya está muy dañado.
En todos los casos, los productos deben elegirse según cómo responde tu cabello. No se trata de usar más cantidad, sino de usar lo que realmente necesita.
La porosidad del cabello es una pista muy útil para entender por qué tu pelo absorbe unos productos mejor que otros, por qué se encrespa, por qué tarda en secarse o por qué pierde hidratación tan rápido.
No se trata de etiquetar tu melena, sino de observarla. Cuando sabes si tienes porosidad baja, media o alta, puedes elegir mejor tu rutina y apostar por productos que realmente encajen con lo que tu cabello necesita.
En Maquillalia puedes encontrar mascarillas capilares, acondicionadores, leave-in, aceites, sérums, productos antifrizz, champús hidratantes y tratamientos reparadores para cuidar tu pelo según su porosidad.
Porque cuando entiendes cómo funciona tu cabello, cuidarlo deja de ser una prueba de ensayo y error y empieza a convertirse en una rutina mucho más fácil, efectiva y bonita.
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